viernes, 27 de marzo de 2009

UNA MAÑANA, UN MEDIODIA, UNA TARDE EN BUENOS AIRES

Alejandra Monsalvo

Una mañana, un mediodía, una tarde

en Buenos Aires o en cualquier ciudad que nos pertenezca,

con alguien de la mano

o alguien de los ojos, con un violín en los oídos

paseando a nuestro lado; enamorados

de la vida, del otoño,

valseando en una callada avenida, colonialmente

quieta para nuestro deseo. Una mañana, un mediodía, una tarde

solamente, compartiendo el placer de compartir

amando el placer de amar; atemporales,

con alas de otro mundo, festivos,

sintiéndonos amados, mimados tocados por la magia

de un lugar que nos encanta,

como en un viejo cuento de hadas, con sus carruajes,

sus mediaslunas, sus vertiginosos desenlaces. Embriagados

tras los edificios con cristales transparentes

como nuestra alma

cuando danzamos solitarios, solidarios, con alguien

que se entremezcla en nuestro tiempo o en nuestra memoria

y nos sonríe en Buenos Aires, una mañana, un mediodía

un atardecer o en cualquier ciudad

que nos pertenezca.


(para leer escuchando la obertura “Ein Morgen, ein Mittag, ein Abend in Wien” de von Suppé)





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